
El silencio lleva mi energía mental y emocional a un punto de concentración donde encuentro la quietud. Sin esta quietud interna, en las situaciones de la vida me comporto a veces como una marioneta arrastrada por las diversas cuerdas de las influencias externas. Este punto de quietud interior es la semilla de la autonomía que corta tales cuerdas y termina con la pérdida de energía.
El silencio sana. Es como un espejo. El espejo no culpa ni critica,...